Conmemoramos 45 aniversario el Día de la Tierra Palestina


Conmemoramos 45 aniversario el Día de la Tierra Palestina

29 Marzo, 2021

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El 30 de marzo, se celebra el Día de la Tierra palestina, esa tierra a la que quieren y tienen derecho a volver los 5 millones de personas refugiadas, expulsadas por la ocupación israelí. En esta fecha se recuerda cuando, el 30 de marzo de 1976, el ejército israelí atacó a los manifestantes en medio de una huelga organizada por los palestinos que vivían en Galilea ante otro avance de los asentamientos ilegales israelíes en territorio palestino. Seis personas fueron asesinadas y cientos heridas. Desde entonces es el Día de la Tierra Palestina: jornada en que el pueblo palestino recuerda este evento en la larga lucha por sus tierras y territorios y contra la ocupación israelí.

Desde el año 1976 el pueblo palestino conmemora el Día de la Tierra. El Día de la Tierra es un día histórico de mucha importancia.

El Día de la Tierra Palestina

El 30 de marzo de 1976, el gobierno israelí anunció que confiscaría tierra árabe en la parte superior de Galilea, en el norte del país, para construir asentamientos judíos y decidió confiscar 2.100 hectáreas de las tierras de dos aldeas del territorio vecino.

Este proyecto fue rechazado con huelgas y manifestaciones en contra del plan de Tel Aviv y en defensa del espacio. Los palestinos en Israel, que representan alrededor del 20 por ciento de la población total, protestaron contra esta decisión con una huelga general en todas las ciudades árabes y convocó una huelga general contra el robo sistemático de tierras por parte de Israel.

La protesta fue reducida de forma brutal por la entidad sionista y el Ejército sionista asesinó a siete jóvenes palestinos que se manifestaban para detener la confiscación de 21.000 dunums (2.100 hectáreas) de tierras palestinas por Israel con el fin de construir colonias para judíos y un campo de entrenamiento militar. Las movilizaciones se extendieron por otras aldeas y los palestinos originarios de Cisjordania y la Franja de Gaza en la diáspora, se solidarizaron con sus connacionales.

A partir de entonces anualmente se celebra este día que llaman "Día de la Tierra Palestina" y que se ha convertido en un símbolo de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino. Esta efeméride se conmemora de manera tradicional con marchas y manifestaciones en ciudades árabes dentro de Israel, en los territorios palestinos ocupados y entre los palestinos de la diáspora. Cada 30 de marzo se conmemora la lucha del pueblo palestino plantando un olivo en señal de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino sobre la Tierra Palestina y el derecho al retorno.

Resistencia cultural

Desde entonces, cada 30 de marzo se conmemora la lucha del pueblo palestino plantando un olivo en señal de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino sobre la Tierra Palestina y el derecho al retorno.

El Día de la Tierra Palestina es el día de un pueblo auténtico, es el día de sus olivos, de sus almendros y rosas, es un día de celebración del amor humano a un pasado y un presente siempre en lucha en todos los ámbitos, es el día de todo un calendario de héroes, hombres, mujeres, de cualquier edad para afirmar su amor por Palestina. Es el Día de la Tierra escrito con sangre y dolor casi permanentes porque los enemigos no paran, no cesan en quitar la vida al pueblo palestino.

Para conmemorar el Día de la Tierra, los agricultores palestinos usan como signo de resistencia la plantación de olivos, los cuales son periódicamente destruidos por el régimen de Israel.

Los palestinos, en especial los más jóvenes, también acuden al arte como otra forma de resistencia, además de las protestas y manifestaciones. De esta manera, los artistas palestinos convierten balas en minúsculas esculturas, pintan grafitis en los muros y celebran partidos de fútbol entre mutilados, como parte de las expresiones de resistencia ante la ilegal ocupación israelí de sus tierras.

La tierra palestina

La tierra palestina son las imágenes que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en Palestina: un mapa, un muro, un olivo. Es esa progresión de mapas de dos colores, uno para Israel y otro para Palestina, en el que, a cada paso, a cada fase, va aumentando el color de Israel y disminuyendo el de Palestina, hasta el 5% que controlan actualmente de su territorio originario. Y el expolio no cesa, estas fronteras no son fijas porque Israel sigue anexionando ilegalmente territorio palestino, construyendo asentamientos, desplazando a la población, ocupando sus campos, arrancando sus olivos, robando su agua. Palestina es una tierra ocupada. Qué lindo dicho Mahmud Darwish, considerado el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos dice en su poema:

Pasajeros entre palabras fugaces,

marchaos de nuestra tierra,

de nuestro suelo, de nuestro mar,

de nuestro trigo, de nuestra sal,

de nuestras heridas, de todo...

Marchaos de los recuerdos de la memoria,

pasajeros entre palabras fugaces.

La tierra palestina es ese territorio atravesado por una cicatriz sangrante, la de un muro de hormigón de más de 800 km que separa a las familias, a la gente de sus campos, a los niños de sus escuelas, a los enfermos de los hospitales, que Israel utiliza para quedarse con tierras que no son suyas. La tierra palestina es ese territorio salpicado de check points, controles militares permanentes o móviles situados en carreteras, caminos o calles, a las entradas y salidas de ciudades y pueblos. Por esos controles militares israelíes han de pasar al día miles de palestinos para ir a trabajar, estudiar, al médico o a visitar a familiares. Algunas veces pasan y otras no. ¿De qué depende? De un permiso totalmente arbitrario o de la voluntad de los soldados israelíes. En esos controles y en manos de esos soldados está la vida cotidiana de los palestinos, incluso la de muchos niños que tienen que atravesarlos para llegar al colegio, niños inocentes que son registrados cada día por hombres armados con la tecnología militar más puntera del mundo. Que puedan llegan a la primera hora de clase o a la segunda, y por tanto que tengan o no garantizado su derecho a la educación, depende también muchas veces de la voluntad de los soldados, de si abren o no a tiempo la barrera del check point, de si les dejan o no pasar. Hay criaturas cuyas vidas dependen todavía más de estos controles militares, pues en ocasiones los soldados no abren la barrera para que sus madres pasen y les puedan dar a luz en un hospital. Las mujeres paren en controles militares en la tierra palestina, y a veces mueren por falta de asistencia. Sus hijos e hijas a veces mueren antes de empezar la vida en esta tierra palestina.

Pero la tierra palestina también es todo aquello que las imágenes no nos pueden mostrar. La tierra palestina son miles y miles de sueños truncados. Son planes de vida que nunca se podrán realizar. Son historias de amor imposibles, interrumpidas por el muro y por un sistema de apartheid. Son familias rotas. Son los traumas de niños en Gaza que tienen 12 años y han vivido tres guerras. Es el miedo de los padres que no saben si un soldado disparará hoy a su hija camino del colegio. Es el dolor de una madre que no puede proteger a su hijo de la violencia de la ocupación. Son las familias beduinas de Khan al Ahmar con sus cosas siempre a punto por si llega una noche el ejército a demoler su aldea y hay que salir corriendo. Es la impotencia de un agricultor que pierde su campo de olivos y el sustento económico. Es tener que suplicar un permiso al ejército ocupante para entrar o salir de tu ciudad o de tu país. Es el dolor de los millones de personas refugiadas que no pueden volver. La tierra palestina es un lugar donde la vida parece imposible y donde, sin embargo, hay mucha vida.

Los puestos de control, el muro, el expolio de tierras, la demolición de casas, las cárceles llenas de menores inocentes... Todo ha sido condenado por la ONU, que dicta muchas resoluciones exigiendo a Israel la paralización de la ocupación y de sus políticas de apartheid. La tierra palestina es sinónimo de violación de todos y cada uno de los Derechos Humanos, sinónimo de todos y cada uno de los sufrimientos que se le pueden infligir a un pueblo. Es abandono y vergüenza de la comunidad internacional, la occidental y la árabe, que sigue negociando con Israel y vendiéndole las armas con que ha asesinado a más de 2.000 niños desde el año 2000. Y a pesar de todo, la tierra palestina es esperanza y ejemplo de resistencia pacífica frente a la injusticia, en Palestina y en todo el mundo, como muestra el movimiento para el boicot, desinversiones y sanciones al estado de Israel.

El derecho al retorno de los palestinos

El derecho al retorno de los palestinos se remonta a lo que se conoce como la Nakba, o la gran catástrofe. En el año 1948, cuando se creó el Estado de Israel, a través de una limpieza étnica de los palestinos de la Palestina histórica, Israel forzó la salida de más de 800.000 palestinos de sus tierras.

Desde hace ya 74 años ese número de palestinos ha crecido, se ha duplicado cinco veces o más, y ahora hay alrededor de cinco millones de refugiados palestinos que viven en el mundo, sobre todo en las zonas adyacentes de lo que es la Palestina histórica, y también dentro del mismo territorio palestino, en la Franja de Gaza, en Cisjordania, en Jerusalén, incluso en el mismo Estado de Israel.

Esa gente tiene derecho a retornar, a regresar a sus casas. Ese derecho no se puede olvidar y ellos lo reclaman todos los años. Además, ese derecho está consagrado por las resoluciones de Naciones Unidas. La resolución 194 le otorga al pueblo palestino ese derecho de retornar a sus casas.

En el año 2006 Israel anunció que iba a retirar sus asentamientos de Gaza. Pero, Sigue habiendo bloqueo y cada vez es más férreo. Israel se ha retirado de la Franja de Gaza militarmente, pero ha mantenido a la Franja de Gaza bajo bloqueo. Los analistas describen esta situación como ocupación y además describen a la Franja de Gaza como la cárcel a cielo abierto más grande del mundo.

Toda la población palestina, que llega casi a dos millones, vive en una cárcel. No tienen derecho de salir o entrar a la Franja de Gaza, no tienen el derecho a pescar en sus aguas, no tienen el derecho a sus recursos naturales, a tener una vida digna.

Eso es inhumano, todas las naciones del mundo han expresado su condena a ese bloqueo, pero Israel, como un Estado sobre cualquier clase de ley, sigue actuando de esta manera inhumana en contra de la población palestina.

La tierra palestina, lo sabe cualquiera que haya pasado por allí, es dignidad. Y la dignidad de los palestinos hace más grande, si cabe, la vergüenza de la inacción de los gobiernos que se llenan la boca con la defensa de los Derechos Humanos, que hacen comunicados condenando las agresiones de Israel, pero siguen consintiéndolas. Esa dignidad del pueblo palestino es contagiosa y se convierte en solidaridad, y por eso no están solos ni les vamos a dejar solos. Esa dignidad y esa fuerza para defender su tierra es la que queremos recordar, celebrar y agradecer el 30 de marzo, Día de la Tierra palestina. Por lo tanto, nuestra solidaridad con el pueblo palestino en el Día de la Tierra se centra en estos puntos:

  1. Solidaridad con el pueblo palestino en defensa de su tierra.
  2. Todos los asentamientos son ilegales.
  3. Levantar el asedio a la Franja de Gaza.
  4. El pueblo palestino tiene derecho a la soberanía sobre su tierra.
  5. Libertad y seguridad de los prisioneros palestinos en las cárceles de la ocupación.
  6. Fortalecer el movimiento de boicot a Israel como Estado ocupante y promotor del apartheid.


etiquetas: Geopolítica

Parisa Razaee Autor

1 COMENTARIOS

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