Descifrando los mensajes ocultos de los masones


Descifrando los mensajes ocultos de los masones

04 Julio, 2021

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Publicado originalmente por https://rebelioncontraelmundomoderno.wordpress.com/2021/07/04/descifrando-los-mensajes-ocultos-de-los-masones/

Por Denis Bykov

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

La criptografía es la ciencia encargada de cifrar mensajes; surgió hace muchos siglos y es sobre todo utilizada por los militares para encriptar sus comunicados. Sin embargo, no sólo los ejércitos han hecho uso de ella. Por ejemplo, existe la creencia de que los masones de la Edad Media usaron criptogramas para transmitirse entre sí mensajes y de ese modo las futuras generaciones supieran en qué mundo vivían y quienes los gobernaban. Un escritor francés del siglo XIX, Grasset d’Orcet, dedicó gran parte de su vida a descifrar estos mensajes.

Claude Sosthène Grasset d’Orcet (1828-1900) nació en la pequeña ciudad de Aurillac. Vivió en su niñez en Mauriac y se mudó a París en su juventud. Fue allí, en la capital de Francia, donde el joven Grasset d’Orcet pasaba su tiempo libre en el café la La Régence. En ese lugar conoció a dos poetas: Alfred de Musset y Henri Murger, con quienes se dedicaba a tomar cerveza y ajenjo. Ellos lo introdujeron en el hermetismo, el culto de Mitra, la Babilonia antigua y el lenguaje primordial. Estas ideas sin duda causaron mucho impacto en Grasset d’Orcet, ya que inmediatamente partió en una expedición arqueológica hacia Chipre que duró quince años. Una vez en Chipre Grasset d’Orcet se inspiró en los trabajos de Champollion, el primer erudito que logró descifrar los jeroglíficos egipcios, y el ajenjo para realizar sus investigaciones: encontró más de veinte esculturas antigua y una vasija de 15 toneladas conocida como la Amathonte en el santuario de Afrodita. Todos estos descubrimientos hacen parte de la colección del Levante que exhibe el Louvre.

Habiendo sido cautivado por la arqueología, Grasset d’Orcet comenzó a estudiar los libros de ocultistas como Saint-Yves d’Alveydre y Fabre d’Olive. Saint-Yves es considerado por muchos como el más importante ocultista francés del siglo XIX; fue él quien inventó la palabra sinarquía como opuesta a la anarquía (la sinarquía sostiene que existe una especie de “escalera de perfección” jerárquica por medio de la cual el hombre asciende y con ello va aumentando su conocimiento de las leyes del mundo que lo rodea). Saint-Yves inspiró a muchos ocultistas y esoteristas franceses como Papus y René Guénon. Grasset d’Orcet tomó de Saint-Yves y Fabre d’Olive la idea de que existía una lengua universal primordial y, al igual que estos dos autores, se dedicó a investigar las etimologías con tal de descifrar los mensajes dejados en las piedras por los masones, ya que estos explican la política oculta detrás de esas obras. Saint-Yves decía que la historia de Europa era el resultado de la guerra entre dos clanes: los “dorios” contra los “jonios” (los descendientes de la paloma sagrada Io). Para Grasset d’Orcet se trataba del enfrentamiento entre los “juglares de Morvana” contra los “juglares de Murcia”. Por supuesto, existen otras versiones como los gastrolotras (glotones) contra los engastrimitas (ventrílocuos), los güelfos contra los gibelinos, los templarios contra los musulmanes, los adoradores del sol contra los adoradores de la luna; es una guerra secreta entre dos grandes poderes que son como el día y la noche y por medio de la cual se explica y comprende toda la realidad que conocemos. Ambos clanes han dejado cifrados sus mensajes en una especie de prosa que podemos encontrar en todos los escritores de la Edad Media y el Renacimiento, tales como Rabelais y Dante, o en los escudos, en los grabados de los capiteles romanos, en las estatuas e incluso en las lentejuelas del manto de Juana de Arco (por supuesto, nadie ha comprendido el mensaje oculto en ellos, salvo Grasset d’Orcet). Tales mensajes eran vistos y entendidos únicamente por los elegidos y los iniciados, es decir, quienes conocían el “lenguaje de los pájaros” (esta idea de un lenguaje que solo comprenden los iniciados era un tema muy popular entre los esoteristas franceses del siglo XIX).

Grasset d’Orcet dedicó muchos de sus escritos a las teorías de conspiración. Fue redescubierto en 1979 por pura casualidad por un par de jóvenes admiradores del enigmático alquimista Fulcanelli. Estos jóvenes descubrieron en la Biblioteca Nacional de Francia la revista Revue Britannique, que publicaba artículos sobre literaria e historia. Allí Grasset d’Orcet publicó muchos de sus artículos durante casi treinta años. También publicó en revistas más conocidas como Le Figaro y la Nouvelle Revue, pero fueron precisamente sus artículos de la Revue Britannique los que han sido recopilados para formar la colección de Matériaux cryptographiques, que cuenta con un total de diez volúmenes (unos 700 artículos en total).

Lamentablemente Grasset d’Orcet no nos dejó indicaciones del método que usaba para descifrar el “lenguaje de los pájaros”. Por esa razón tendremos que conjeturar cual era. Grasset d’Orcet al parecer usaba una clase de “cábala fonética” que funcionaba intercambiando audazmente las letras y las sílabas y de ese modo interpretaba los textos medievales, la arquitectura y la heráldica a su manera. Tomemos como ejemplo un escudo en el cual vemos las siguientes figuras: un marco de dos lirios, una cabeza de caballo en la parte inferior, ramas de mirto con algo de corteza en la parte de arriba, dos ovillos de hilo, etc., y obtenemos lo siguiente:

Cartel lignes deux pointes chef cheval

El chef hace que el escorche 2 lin oreilles,

Que según Grasset d’Orcet significa:

Cristo piensa sobre un caballo,

El padre de nacimiento. Si Dios murió en la cruz, Él mismo no lo sabe.

En francés simplemente se trata de enumerar las palabras para luego conectarlas de forma correcta y formar un sentido. Al menos eso creía Grasset d’Orcet.

Otro ejemplo: el gremio de acuñadores, que estaba compuesto por simples obreros, encripto el siguiente texto en las monedas que tenían la cara de Luis XVIII, “debajo de la cabeza del monarca ponen el cuello de un caballo junto con un círculo que representa un huevo, estas imágenes componen un verso que crítica el gran error que cometieron los Borbones por haber regresado de su exilio”:

¡El rey malo ha vuelto a montar el caballo!

(¡Mauvais roi l’est point tel chevaulche!)

Usando este método Grasset d’Orcet intenta desentrañas las razones por las cuales los masones medievales construían edificios góticos o diseñaban escudos. De hecho, no está muy claro por qué lo hicieron. Solo los iniciados en las artes francmasonas, y no la gente común, era capaz de comprender el sentido detrás de los mismos. Por cierto, Grasset d’Orcet decía que los verdaderos masones eran los arquitectos y poetas como Walter Map y los Goliardos y no la masonería política que hoy conocemos. Se trataba más bien de comediantes y no de conspiradores ocultos tras bambalinas. Grasset d’Orcet consideraba que la verdadera masonería antigua había sido destruida por la Gran Revolución Francesa y que su desaparición había conducido a la posterior decadencia del arte y la arquitectura.

Pareciera que estos juegos de palabras que hace Grasset d’Orcet son simples tonterías, pero en realidad resulta bastante increíble la forma en que descifra los textos ocultos detrás de la heráldica y la arquitectura. Grasset d’Orcet creía que el arte de la Edad Media estaba dominado por “siervos”, es decir, por gente del pueblo, porque las clases dominantes descendían de los bárbaros y mostraban un “regio desprecio” por su saber. Estos siervos ordinarios se unieron a los gremios itinerantes que recorrían todos los países construyendo castillos, iglesias y diseñando escudos. Ellos dejaban en la arquitectura sus mensajes, los cuales la nobleza era incapaz de conocer debido a sus orígenes bárbaros y a que ignoraba que decían. La iglesia romana era diferente: el clero era capaz de descifrar los mensajes que dejaban los masones librepensadores, pero toleraba tales mensajes porque eran desconocidos para la mayoría y, sobre todo, eran inaccesibles para la nobleza, con la que la iglesia tenía varias disputas.

Grasset d’Orcet afirmaba que uno de los más grandes y hábiles encriptógrafos de mensajes ocultos fue François Rabelais, cuya novela, Gargantúa y Pantagruel, es la prueba por excelencia del librepensamiento medieval que presagiaba el nacimiento de los reformistas. Grasset d’Orcet decía que esta novela fue la última y la más grandiosa de todas las catedrales, pues ella esta basada en los mismos patrones que dieron origen a las catedrales góticas de su época. Rabelais pertenecía al clero y vivía en un monasterio, pero conocía todos los misterios del “arte de los ladrones” (Grasset d’Orcet llama así a los artistas y arquitectos masones) debido a que todos los monasterios de ese entonces contaban con una escuela de arquitectura y sus profesores enseñaban en esta lengua su arte secreto.

Rabelais trasladó este arte de los arquitectos a la literatura, mofándose de la aristocracia en su novela. Sin embargo, defendió opiniones monárquicas y patrióticas. Como muy bien dice Grasset d’Orcet era imposible sustentar la unidad nacional francesa en el siglo XVI sin defender la monarquía. Para entender esta “lengua de las linternas” (o “lenguaje de las armas”, una especie de combinación entre el griego y el francés) usado por Rabelais es necesario “coger un lápiz y dibujar todas las escenas y objetos” descritos en la novela. Rabelais también critica a los “intermediarios” de la época, es decir, a los prestamistas y abogados, a los que considera ladrones empedernidos que denomina “avispones”. No se necesita tener mucha habilidad criptográfica para comprender que la palabra francesa “avispones” surge de eliminar las vocales del francés como en las lenguas semíticas y añadiendo unas cuantas letras más. Esta forma de criptografía era usada para enviar mensajes poco importantes fáciles de descifrar.

Grasset d’Orcet considera que la primera parte de Pantagruel transmite un mensaje muy importante y difícil de comprender para los “avispones”. Este mensaje se encuentra encriptado usando el “lenguaje de la linterna” cuando narra el litigio del divorcio de Francisco I y Leonor de Austria. Leonor era la hermana de Carlos V, quien la había dado en matrimonio a Francisco “como compensación por perder Borgoña, Artois y otras provincias”. La primera vez que la voraz Leonor se encontró con Francisco soltó una ventosidad tan fuerte que su sonido se oyó al otro lado de la orilla del Escalda. Francisco trató de devolver a su hermano a Leonor, pero terminó enfrentando la negativa de la curia romana que descartó los argumentos de Francisco. Rabelais convierte esta historia prosaica en una una derrota militar francesa “tan terrible como el Sedán”.

El sueño de Polífilo (Hypnerotomachia Poliphili), una novela escrita por el monje dominico Francesco Colonna (1433 (?)-1527), también fue estudiada por Grasset d’Orcet. Colonna fue un precursor del librepensamiento que, protegido por la Iglesia (que perdonaba sus ataques velados contra ella) escribía abiertamente contra la Casa de Austria de los Habsburgo que estaba muy enemistada con los clérigos.

Grasset d’Orcet observa que Rabelais y Colonna nunca fueron perseguidos por la Iglesia a pesar de haber escrito libros con un contenido claramente pagano. El sueño de Polífilo esta basado en las historias de romance de la época, mientras que Rabelais escribe algo muy diferente. Grasset d’Orcet incluso dice que la trama de El sueño de Polífilo es bastante “plana y oscura”, pero las numerosas descripciones de construcciones ficticias que hace Colonna en su obra transmiten un mensaje mucho más interesante.

La primera edición de la Hypnoerotomachia, que apareció en 1499, contiene 172 grabados que son la verdadera trama de la novela según dice Grasset d’Orcet (curiosamente, nadie sabe quién hizo estos grabados). Resulta extremadamente fácil confundirse en el torbellino de nombres y citas que hace Grasset d’Orcet. No obstante, casi nunca proporciona referencias, por lo que es necesario un considerable esfuerzo a la hora de leer el texto. Grasset d’Orcet reitera repetidamente que el verdadero mensaje de la novela son los dibujos y para demostrarlo cita a François Béroalde de Verville (1556-1626), autor de la novela satírica Le voyage des princes fortuné y contemporáneo de Francesco Colonna. Béroalde se esforzó mucho en transmitir sus mensajes usando la esteganografía (1), pero sólo consiguió hacer todo más confuso. Sin embargo, Grasset d’Orcet dice de la novela de Béroaldes: “Este autor emplea los mismos métodos de Rabelais, pero carece de su ingenio, como si hubiera tomado solo la lámpara sin haberla encendido primero”.

Grasset d’Orcet descifra el primer grabado de El sueño de Polifilo del siguiente modo:

“En el bosque deambula Polifilo, con un sauce en una mano, en su palma izquierda dos guantes, tierra, roble, madera”.

(Foret erre Poliphile, chemin, saule main dos, paulme tort deux gants terre chene bille).

Es decir:

“El hermano Poulie camina, solo por el mundo, digno maestro constructor de la asamblea”.

(Frere Poulie folle chemine seul au monde, poulie maître digne etre assemble).

Es decir, que el grabado nos habla acerca de “cuando un hermano-constructor, que vaga solitario por el mundo, es digno de conocer a un maestro-constructor, por lo que este compañero de los masones le puede enseñar como golpear la caja de Salomón”. No es necesario saber francés para entender que es lo que hace Grasset d’Orcet: se limita simplemente a hacer rimar de forma fonética las palabras con tal de que sean fluidas y de ese modo darles el significado que tiene más sentido según el autor.

Grasset d’Orcet explora de este modo la heráldica de los antiguos héroes griegos y hace girar toda la historia de Europa entorno de escudos, capiteles de templos o novelas de mala calidad. Por supuesto, su erudición histórica parece reducirse a los desvaríos de un loco que ve conspiraciones en todas partes y, aunque carezca de coherencia, tales cosas no impiden que disfrutemos de sus enrevesadas explicaciones sobre como descifrar los mensajes ocultos que nos dejaron los albañiles, los escultores y los escritores medievales como Rabelais, Colonna e incluso Cervantes.

Notas:

1. La esteganografía (del griego ???????? steganos, “cubierto” u “oculto”, y ?????? graphos, “escritura”) es el estudio y la aplicación de técnicas que permiten ocultar mensajes u objetos, dentro de otros, llamados portadores, de modo que no se perciba su existencia. Es decir, procura ocultar mensajes dentro de otros objetos y de esta forma establecer un canal encubierto de comunicación, de modo que el propio acto de la comunicación pase inadvertido para los observadores que tienen acceso a ese canal.

Fuente: https://gorky.media/reviews/kak-nauchitsya-rasshifrovyvat-tajnye-poslaniya-frankmasonov/


etiquetas: Opinión

Juan Gabriel Caro Rivera Autor

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