Esta es una historia de campo en Chile


Esta es una historia de campo en Chile

28 Enero, 2021

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Hoy les relatare una historia de campo, pero no de cualquier campo, sino que es el campo donde creció mi amada madre, María Teresa Bustamante Antúnez, que en paz descansa. De donde tuvo que emigrar a Santiago, la capital, a los 14 años para tener una mejor oportunidad para poder surgir y tener una experiencia que le cambiara su vida.

Partiré describiendo la ubicación exacta de este campo. Se encuentra en la región del Maule, en la famosa ruta del vino, de Curicó hacia el norte aproximadamente uno 30 kilómetros se encuentro el pueblo de Teno, uno se dirige hacia la cordillera y nos encontramos con el Camino a la Montaña de Teno, lugar de cultivo de arándanos, manzanas, peras y tantas otras frutas y verduras que la mayoría es para exportación al extranjero. En el camino a la montaña de Teno se encuentran distintos sectores, como el Molino, Santa Rebeca, el Cisne, la Ventana del Bajo, entre otros. Donde se come asado de cordero, humitas y pastel de choclo, quesillo de campo, tomates y cebollas gigantes.

Uno la mayoría del tiempo lo pasa entre ir a las orillas del rio Teno, muy cerca de un paradisiaco lugar llamado los Queñes. Del rio Teno se forman unos posones hasta de 3 metros de profundidad. Mi tía María Eugenia, Coro, como le decimos con mucho cariño, vive muy cerca de un barranco que en la parte inferir hay plantaciones de manzanas y otras frutas, muy cerca de distintos esteros donde uno puede ir a bañarse y disfrutar de una divertida tarde en familia. La mayoría de los habitantes del Camino a la Montaña de Teno tiene piscina, y es de toda lógica, considerando los 33 grados de calor que hay a diario en verano, aun así uno se puede servir una rica cazuela de gallina de campo o de pollo de campo, tan sabrosas preparadas con mucho cariño.

Una de las cosas que me llamo la atención fue que había un pato-perro, literalmente, es un pato que se crio con los perros que tiene mi prima Fernanda, el pato tiene 6 años y realmente se comporta como un perro, es uno más de la manada de perros. Es muy chistoso ver como juega y comparte como uno más de las mascotas, es un pato domesticado, es un poco gruñón decía mi tío Pique.

En este campo, pero en distintos sectores, viven los familiares por parte de los Bustamante y también en Santa Rebeca viven los parientes por parte de los Antúnez. Los Antúnez son una familia numerosa, allí vivió mi tío-abuelo Carlos Antúnez, y hoy viven mis tíos Antúnez, mi Tía Margarita, ella muy cristiana, amo mucho a mi madre y eso lo aprecio mucho. No puedo nombrarlos a todos, pero hare menciones a mi tío Rafael Antúnez.

Mi madre le enseño a mi tío Rafita a hacer sus manualidades. Sí, mi madre era una artista, ella decía que era familiar del destacado pintor Nemesio Antúnez, mi madre trabajaba con manualidades, y su mejor discípulo fue mi tío Rafita, mi madre siempre estuvo orgullosa por ver como mi tío mejoraba en su arte, incluso ella me confeso al oído que mi tío la había superado, por supuesto ella jamás lo reconocería en público.

Mi madre era miembro de una familia de 9 hermanos, de ellos es la que se vino a vivir más al sur, pero ella siempre quiso volver a vivir a Camino a la Montaña de Teno, tanto así que se compró un terreno pequeño que luego por necesidad tuvo que vender. Eso da para otra historia, no olvidemos que este escrito es una historia de un campo, un campo donde pega fuerte el sol, zona huasa, de oriundos a caballo y chupalla, donde existen distintas viñas de vinos. Están ubicados la viña Concha y Toro, se encuentra allí la viña Miguel Torres, entre tantas otras famosas. Quizás los mejores vinos se elaboran en esta zona.

No podemos olvidar las famosas Tortas Curicanas, dicen que las Monteros son las mejores, no son las únicas, pero de verdad según mi experiencia son por lejos las más sabrosas, hay de distintas variedades, lúcuma-manjar, alcayota-nueces, doble manjar, entre tantos otros sabores. Si usted se dirige a esta zona no puede irse sin antes pasar a comer una Torta Curicana, se arrepentirá si no lo hace.

Aparte de las frutas, verduras, el vino, las tortas, choclos pasteleros, esta zona se caracteriza por tener habitantes nobles de corazón, gente humilde, de mucho esfuerzo, gente campesina con un alto nivel de introspección. El campo te permite esa habilidad, poder llegar a lo profundo del pensamiento. Primero porque no hay ruido vehicular, segundo por la claridad del cielo nocturno, uno puede apreciar con claridad la majestuosidad de la vía láctea. Estar allí te da tiempo para disfrutar de las fragancias de lo natural, sabores muy intensos como los frescos arándanos, y unas enormes guindas. Hacer jugo natural es de lo más habitual. Mi madre siempre esperaba a los invitados con jugos naturales, de manzana especialmente, ni se imaginan como los extraño, lo bueno es que mi hermana Carolina hace una réplica casi exacta.

Mi madre paso su infancia en el Camino a la Montaña, después de su fallecimiento mi padre decidió que fuéramos a pasar unos días donde mi tía Coro, gemela de mi mamá. La pasamos muy bien donde mi tía. Como describía mi madre creció en este lugar y siempre dijo que ella quería un mejor futuro y tomo la decisión de ir a vivir a Santiago donde conoció a mi padre, se casaron muy jóvenes y decidieron construir una familia, reitero, ella tenía intenciones de volver a vivir en el campo, pero el destino le dispuso otro camino. Sus cenizas hoy descansan en un ánfora en un altar que construimos para ella para que el polvo de su cuerpo descansare en paz.

Distintas generaciones han vivido en Camino a la Montaña de Teno o sectores aledaños. Esta zona es literalmente rustica y rural, con historias dignas de ser contadas y escritas para que el mundo sepa que a las cercanías de Curicó hay una variedad de campos por conocer, donde se escucha ranchera o charrasqueao como le decía mi madre, donde uno come empanadas y de cena se sirve un pastel de choclo en el mismo día, no sé cuantos kilos habré subido, de lo que estoy seguro es que no me arrepiento de haberme comido un cordero entero asado a la espada.

Finalizare esta columna haciendo mención a los habitantes de la comuna de Teno y de Camino a la Montaña, a mis familiares Bustamante como también a los Antúnez, mi tía Coro y mi tía Margarita, ellas amaron con todo su cariño a mi madre, para ellas y ellos van con mucho cariño esta columna.


etiquetas: Opinión

Rafael Torres Bustamante Autor

Orgullosamente chileno

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