Historia y desarrollo de Japón


Historia y desarrollo de Japón

22 Noviembre, 2021

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El siglo XIX, se muestra como un momento en la historia en donde las grandes potencias como Gran Bretaña, Francia, Holanda y hasta EE.UU. imponían sus deseos ante los países de menor poder militar, entre otras cosas. Pero si el poder armamentístico era la clave y para ese momento cuando las fuerzas aéreas no existían, las marinas de guerra era la reina y que servía a estos imperios.

Ya conocemos lo sucedido en América como nuestro continente fue saqueado y genocidio de nuestros pueblos originarios, culturas atrasadas con respecto al imponente desarrollo para el momento de Europa.

Sobre este mismo asunto, el continente asiático no fue capaz de escapar al mismo destino, con sus diferencias claro, debido a su extensión en el tiempo de dichas sociedades, que se podrían denominar “Culturas Milenarias”, que contaban con grandes avances en áreas como la medicina natural, gastronomía, astronomía, etc; pero con un gran error el haberse cerrado al mundo exterior, y no por décadas por siglos, dejando de percibir la riqueza de las tan alejadas regiones fuera del asía pacífico.

Es por ello, que debemos poner en contexto o ejemplo a las principales potencias de Asía oriental como son China y Japón. Iniciaremos con China ya que lo sucedido en China fue de gran impacto en lo acontecido posteriormente en Japón, para la dinastía Qing imperio establecido por los manchúes, es la viva imagen de abstraccionismo, sociedades que creían que con lo que ellos ya sabían, les era suficiente para seguir viviendo para la época en la que esta investigación se centra. Sin embargo, estos no contaban con la Revolución Industrial, hecho que llevó a potencias como Gran Bretaña en donde precisamente nació esta transformación en la forma como producíamos nuestros productos, que antes de todo esto eran muy básicos, pero con la oportunidad de la producción a mayor escala y con las nuevas demandas por los consumidores, que requieren más y nuevos productos que satisfagan sus insaciables necesidades.

Y es ahí que surge la necesidad de ampliar los horizontes en la búsqueda de estos artículos tan deseados por las elites europeas, productos como el té se colocaron en lo más alto, además, a todo esto, las ansias de ampliar sus territorio por parte de las potencias colonizadoras encabezadas por Londres, resultó con la imposición a China de tratados poco favorables tras su derrota en la primera “Guerra del Opio”, el poderío naval militar era tan grande que era imposible negarse antes las apetencias occidentales, pero todo esto trajo consigo una mezcla cultural que “per sé” no es negativo pero para el momento estas sociedades asiáticas se negaban a conocer y practicar, ante este panorama Japón veía como la gran China ya había caído ante los deseos de estas grande potencias como Gran Bretaña, Holanda Francia y Rusia.

Y entendió la vulnerabilidad ya que ellos eran más débiles que la propia China, que podían esperar para ellos, el Japón de siglo XIX, no era más que una sociedad feudal y marcada por normas milenarias encabezadas por una casta que se beneficiaba de su posición como señores feudales y con un resto de la población empobrecida. Y todo eso, sin contar los problemas en campo político, en la cual el mismo emperador había perdido el poder de la mano del Shogunato Tokugawa que gobernó a Japón por más de 250 años, esta situación mantenía el país dividido y con guerras civiles que lo debilitaban aún más ante cualquier intervención exterior.

Precisamente eso fue lo que sucedió, cuando a mediados del siglo XIX, el gobierno de EE.UU. barcos de guerra como amenaza y una carta con el Comodoro Perry, en la que solicitaban acceso a los puertos japoneses para sus barcos, así como el establecimiento de una legación diplomática en Japón, y concediendo 6 meses para una respuesta que obviamente tenía que ser positiva, y de no ser así se exponía a acciones militares las cuales no estaba en la capacidad de hacer frente.

Esta situación llevó al Shogún a aceptar las condiciones desfavorables, hecho que exacerbó los ánimos entre la sociedad japonesa y que puso en duda en la capacidad del shogunato de llevar las riendas del país, situación que conllevó a constantes guerras civiles que conllevaron a la caída del clan Tokugawa.

Restauración de la Era Meiji

Esta época es caracterizada por la vuelta al poder imperial, durante la cual Japón era un país aislado y feudal, pero se transformó poco a poco en un país más moderno de cara a occidente. El país entendió de la necesidad de modernización y de la mano del emperador Mutsuhito, iniciaron la modernización del país a través de un modelo centralizado, en las que los terratenientes tuvieron que entregar sus tierras a cambios de indemnizaciones, muchas de estas tierras fueron dadas a los pequeños agricultores cuestión que los incentivo a producir, entre los otros cambios fue el fortalecimiento de las grandes industrias con la ayuda de maquinaria y asesoramiento extranjero, dándole así apertura a la cultura occidental, respetando su pasado.

En otras palabras, el emperador Mutsuhito llevó a cabo la apertura al exterior a su manera y no por imposiciones extranjeras, fortaleciendo a demás a su ejército entendiendo que para la época para que te respetaran, tenías que poseer fuerza militar disuasiva y así plantar las semillas del Japón del siglo XX como el del presente.

El milagro japonés

Este término como tal es un eufemismo, si le preguntan a ateo les dirá que los milagros no existen y en el caso que nos atañe, de como Japón logró el gran desarrollo puede explicar precisamente eso, este proceso se puede explicar no solo por situaciones o medidas actuales, sino que las raíces de este gran éxito se puede encontrar por las sembradas y antes mencionadas en la “Restauración Meiji” que a través de décadas y distintos gobiernos incluso ante la debacle de 1945, cuando el “Imperio del Sol” fue desbastado por las bombas lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki, pero que debido a esas raíces fuertes permitió al pueblo japonés salir nuevamente adelante, hasta convertirla nuevamente en una potencia actualmente.

Tras la restauración Meiji, el pueblo japonés en cabeza del Emperador Mutsuhito, lograron firmar e internalizar un “contra social” en el que cada individuo se comprometía colocar su grano de arena para llevar a Japón a niveles superiores.

Por su parte el gobierno a implementar políticas públicas innovadoras y eficaces, y al pueblo a cumplirlas con la condición de que todo esto, crearas nuevas oportunidades para todos por igual, eliminando así castas superiores a otras.

Por el contrario, poner un gran énfasis en la educación ha sido una de las claves más importantes del éxito japonés, en la que la mano de obra califica técnicamente es de vital importancia a la hora de subir los estándares en la producción e innovación.

Japón por otro lado, dio alta prioridad al desarrollo de la ciencia y la tecnología entendiendo que estas servirían para el adelanto nacional, en tal sentido Tokio pasó por 4 grandes momentos al respecto.

• Imitación de las tecnologías extranjeras.

• Adaptación de estos nuevos conocimientos a los centros de investigación y desarrollo nacionales.

• Compra masiva de tecnologías extranjeras con capital propio.

• Creación de tecnología propia.

Estos cuatros ítems permitieron en gran medida avanzar en la dirección a un gran progreso como país. Sin embargo, no se debe dejar de lado otros factores y no de ellos ni menos importante, es la casi ausencia de la corrupción, compadrazgo, palanca, tráfico de influencia, amiguismo, etc; la sociedad japonesa cuenta con la premisa de la meritocracia, sabiendo que para llegar a los altos cargos ya sea en el sector público como privado debes ganártelo, demostrando tu valía para el trabajo al que estás optando.

Otro factor importante no provino de políticas nacionales sino por las impuestas por las fuerzas ocupantes y que luego de la dura derrota les obligaron aplicar medidas que incluso se encuentran en la Constitución de 1947, entre las que se encuentran.

• Prohibición de tener una fuerza armada

• Reforma agraria

• Leyes antimonopolio

La obligación de estas reformas ayudó en gran medida a dinamizar la economía japonesa y el ahorro de gastos innecesarios como el gasto militar, al no tener un ejército propio, el ahorro de ese dinero podría estar disponibles para planes de desarrollo, asimismo, una mejor distribución de la tierra trajo consigo una mayor productividad de los miles de pequeños agricultores, como la destrucción de estructuras monopólicas improductivas permitieron la aparición de muchas empresas en el mismo ramo, trayendo consigo competitividad.

Por otro lado, es importante destacar que Japón es la única potencia actual que entiende que la supremacía mundial no depende en lo “político-militar” sino en “económico-tecnológico”. Asimismo, se debe mencionar que el material utilizado no se encuentra tan actualizado a los acontecimientos presentes en 2021, en la última década en Japón ha renacido pensamientos del viejo imperio japonés, con algunos cambios en su Constitución que ahora le permite al gobierno nipón crear un ejército de mayor envergadura capaz de proyectar fuerza hacia el exterior y no hasta hace poco que era solo defensivo.

Todo esto ocurrió en los mandatos de Shinso Abe, de corte ultraderechista, pero que el 28 de agosto de 2020, dimitió por razones de salud, para el próximo año se prevé la elección de un nuevo Primer Ministro japonés y se espera que alguien más conservador logre ganar.

Para finalizar cada país del mundo debe tomar en cuenta muchas de las formular implementadas por Japón para así lograr el éxito, pero siempre tomando en cuenta las particularidades internas, que podrían hacer fracasar cualquier modelo si no se toman en cuenta las particularidades propias y así adaptarlas correctamente.


etiquetas: Economía

Juan Carlos Briceño Autor

Objetividad

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