La importancia del nuevo Afganistán para la política exterior China


La importancia del nuevo Afganistán para la política exterior China

29 Agosto, 2021

0

Antes incluso de que comenzaran a retirarse de suelo afgano las últimas tropas estadounidenses, las que por veinte años mantuvieron una intervención militar que depuso al Gobierno talibán en Afganistán, ya el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, había comenzado a moverse activamente para consolidar la futura influencia del gigante asiático en ese país enclave de la geopolítica regional e internacional.

Las actividades políticas y diplomáticas del ministro chino, así como su agenda de contactos, se fueron incrementando mucho más desde que la nueva avanzada de los talibanes produjese la caída del gobierno de Kabul, lobby que a las claras dejó en evidencia la importancia que la administración de Beijing concede a Afganistán y a su nueva situación política en la región.

En las diversas reuniones que Wang Yi sostuvo recientemente con sus homólogos de Rusia, Serguéi Lavrov, de Pakistán, Shah Mahmud Qureshi; y con el estadounidense, Antony Blinken, fue muy insistente y recurrente en pedir expresamente que se evite el respaldo a cualquier surgimiento de nuevos conflictos en Afganistán, así como ha abogado por la promoción conjunta entre los cuatro países, del establecimiento de una estructura política “moderada”, incluyente y abierta, que respete las condiciones y el Statu Quo en que se encuentra la nación afgana en la actualidad.

Con estas iniciativas el gobierno chino ha lanzado un mensaje bastante contundente a la comunidad internacional, al dejar muy en claro, y de acuerdo a su posición, que esta debe reorientar y recalibrar su relación con el nuevo gobierno del grupo talibán en el poder.

Sin duda alguna que, para China, envuelta en una cada vez más ardiente pugna hegemónica estratégica con Estados Unidos, el repliegue de su adversario supuso una oportunidad ideal para hacerse con la preponderancia en un país y en una región que les resulta clave para sus intereses geopolíticos, pero a la que, con ansias, solo había podido ver de reojo por causa de los veinte años de ocupación militar estadounidense. 

China y los talibanes consolidan su acercamiento

Paralelamente a las reuniones sostenidas con los ministros homólogos de las potencias con intereses en territorio afgano, así como de los países vecinos, tanto de China como de Afganistán, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, también ha dado una gran cantidad de declaraciones a la prensa y a diversos medios de comunicación, en los que ha sido muy sistemático y cuidadoso de dejar en claro que su país considera al talibán como una “fuerza clave política y militar”.

En cada una de las reuniones, encuentros, conferencias y ruedas de prensa, el ministro chino se ha encargado de decir que la milicia afgana se ha comprometido a no permitir operaciones de grupos terroristas desde el territorio que controla.

Tal ha sido el grado de acercamiento y el compromiso entre la administración de Beijing y el grupo Talibán, que incluso el ministro Wang Yi llegó a sostener hace poco una reunión con el mulá Abdul Ghani Baradar, uno de los líderes principales de ese grupo, quien encabezó una delegación de representantes talibanes que buscaban el respaldo y el reconocimiento del gobierno del gigante asiático.

De ese encuentro, las rotativas y las tapas de los más importantes diarios del planeta se hicieron eco, y en las distintas reseñas de la información aparecieron fotos muy concluyentes en las que se apreciaba a un muy sonriente ministro Wang Yi al lado de un grupo de nueve delegados talibanes afganos, en los que se destacaba su muy prominente barba.

El mensaje de la fotografía parecía ser muy claro: China aceptaba como interlocutor válido y como parte del proceso de reconstrucción de Afganistán, a esta milicia guerrillera, incluso antes de que terminara de dar la total retirada de las tropas estadounidenses acantonadas en Kabul.

De ese encuentro que sostuvieron en Tianjin, el segundo entre autoridades chinas y los talibanes desde 2019, la guerrilla afgana obtuvo el respaldo crucial de China, mientras que el gobierno de Xi Jinping lograba tener la promesa de los talibanes de que, una vez ya totalmente unificados y consolidados en el poder, Afganistán no prestará su suelo para operaciones de grupos extremistas contra sus vecinos chinos.

China busca garantías de seguridad de los talibanes

Ahora bien, con todo y las informaciones que sobre el acercamiento y los acuerdos entre el gobierno chino y la guerrilla talibán les he ido refiriendo a lo largo de este artículo, también debo resaltar que el gobierno de Beijing afronta esta nueva situación de la realidad afgana con más cautela que entusiasmo, ya que uno de los puntos más importantes para la política exterior china lo representa la estabilidad.

Para la administración china, la eliminación de todo foco de terrorismo, extremismo y separatismo en las regiones colindantes a sus fronteras, representan una auténtica basa no solo de su política exterior, sino de su política como Estado. Si algo preocupa a China es que se respete el reconocimiento a su soberanía y la integridad territorial de sus extensos y vastos dominios, siendo la provincia de Xinjiang una de las zonas álgidas en este sentido.

Esta región del noroeste del país, que fue recuperada por China en 1949, justamente hace frontera con Afganistán y está habitada por una minoría uigur que es de origen musulmán. Con tales características étnicas, sociales y políticas, desde entonces en Xinjiang han surgido varios movimientos separatistas, a los que el Gobierno chino ha respondido reprimiendo con dureza y contundencia.

En tal sentido, si bien a China le interese el acercamiento que ha ido logrando con el nuevo gobierno en Afganistán, lo cierto es que Beijing sigue manteniendo cierta reticencia hacia la milicia talibana, ello por los rasgos de radicalidad que siguen mostrando, así como por los signos de inestabilidad que vuelven a mostrar luego de sus primeras actuaciones ya con el control del poder gubernamental en Kabul.

El creciente grado de desconfianza que las autoridades chinas están teniendo con respecto al talibán, ni siquiera se reducen ante el hecho de que con la retoma de poder por parte de estos, China haya aprovechado aún más la criticada retirada estadounidense, incluso hasta para amedrentar a Taiwán, otras de sus provincias rebeldes en la zona.

Siendo así, pese a todos los beneficios que pareciera que Beijing está sacando en la región, y en detrimento de todas las tribulaciones que está teniendo Washington por la muy cuestionada forma en que retiró a sus tropas de suelo afgano, y aún a pesar de la consolidación de los acercamientos y acuerdos políticos recientes con los talibanes, con los que hasta comparte la antipatía hacia EE.UU, su sistema y su política exterior, en China sigue existiendo una enorme preocupación por lo que pueda ocurrir en su nación vecina estando la milicia talibán en el poder.

Ante tales circunstancias, para las autoridades chinas, luego de cumplirse una semana de la toma de Kabul, aún es incierto el tipo de gobierno que creen se terminará formando en Afganistán, ya que no tienen seguridad alguna de si los talibanes acabarán creando, como prometen, algún tipo de gabinete de unidad nacional, o si por el contrario optarán por gestionar el país en solitario.

Antes de culminar debo concluir destacando que, para China, en Afganistán hoy se concentran tres tipos de intereses en juego, los que son muy importante y les urge controlar, por su propia integridad, en un país que además es vecino. Uno es el político, en el que puede jugar con el duro golpe mediático que sufrió la reputación de la política exterior de su rival estadounidense, por causa de las consecuencias de su desastrosa evacuación militar de suelo afgano.

Otro interés que China quiere desarrollar y potenciar ante esta nueva situación, es el que se refiere a las importantes oportunidades económicas y de inversiones de toda índole que puedan abrirse en un país que ya no cuenta con el influjo norteamericano y de la OTAN.

El tercero de estos intereses, el cual incluso posiciona por encima de los otros dos anteriormente citados, es el inherente a la estabilidad integral. A China lo que más le importa con respecto a Afganistán es el tema de la seguridad.

Como dije anteriormente, a la administración de Beijing lo que más le preocupa es la situación en que vaya a encontrase su seguridad territorial por causa de lo que pueda acontecer por causa de la estabilidad que tenga (o no) su país vecino, por un lado, y por otro la fiabilidad que el gobierno de los talibanes puedan darle en un futuro”.

Al respecto, el peor escenario para los intereses chinos sería el estallido de una nueva guerra civil.


etiquetas: Geopolítica

Gustavo Adolfo Agüero Cruz Autor

El Acucioso

0 COMENTARIOS

COMENTA LA NOTICIA

Tu email no será publicado