Las migraciones como instrumento de política exterior


Las migraciones como instrumento de política exterior

01 Septiembre, 2021

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A través de la historia, sobre todo en la era moderna, y con mayor énfasis aún en la época contemporánea, algunos estados han usado cada vez más el fenómeno de las migraciones como arma de guerra política y militar.

Sin embargo, se puede decir que hasta hace poco tiempo el llamado weaponisation of migration, por su denominación en inglés, se circunscribía a aquellas intenciones coercitivas en las que se utilizaban a las migraciones como herramienta social que tenía como objetivo principal el buscar desposeer, movilizar “internamente” o expulsar a grupos específicos de población, para así apropiarse de determinados territorios con el fin de consolidar un poder nacional.

En no pocos de esos casos, también existía de trasfondo una segunda intención, en la cual diversos grupos de interés estaban detrás de acciones y “políticas” que se basaban en razones eminentemente económicas, en la búsqueda de la obtención de una ganancia financiera.

Ahora bien, con los vertiginosos cambios que en todos los planos se están experimentando en el mundo, y por ende en el Sistema Internacional, los países también están adecuándose, adaptándose e incluso implementando nuevos instrumentos y nuevas formas de ejecutar acciones con las cuales jugar un rol (de imposición, de defensa o de supervivencia) en ese complejo concierto de las naciones que es tan dinámico y tan demandante, y en el cual el tema de las migraciones está siendo usado de manera decisiva.

Es así como vemos que con mayor frecuencia determinados países utilizan las difíciles circunstancias que atraviesan cierta parte de sus poblaciones, para usarlas estratégicamente como instrumentos de política exterior, la mayor de las veces con la intención de inducir cambios y obtener concesiones pos parte de otros estados.

Los casos más recientes de esta nueva forma de hacer política exterior los hemos visto entre 2020 y 2021, años en los que Turquía y Marruecos, respectivamente, utilizaron las malas condiciones de vida y la precariedad que viven buena parte de las poblaciones que habitan en sus fronteras, para presionar y lograr prebendas por parte de sus vecinos europeos inmediatos, en el caso de Grecia y España, pero, sobre todo, y de manera específica, para la obtención de ciertas concesiones por parte de la Unión Europea.

Ya a finales de febrero de 2020, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, advertía a la Unión Europea que este esquema regional “pagaría el precio” de no aumentar su ayuda financiera para la acogida de refugiados sirios y de otros países árabes en Turquía, así como por no apoyar las operaciones militares turcas en el norte de Siria.

Poco tiempo antes, la UE había rechazado la petición del gobierno de Ankara, de que se incrementase el montante de recursos que Bruselas le enviaba como parte del auxilio para que los turcos siguiesen recibiendo y manteniendo en sus campamentos, a la cada vez más grande masa de refugiados sirios desplazados por la guerra civil en su país.

Siendo así, a solo días después de su advertencia, Turquía anunció una política de fronteras abiertas, y dio camino libre para que 13.000 mil personas intentaran cruzar la frontera greco-turca, por la zona del río Evros.

En el caso de Marruecos, este mismo año, la molestia del gobierno de Rabat con la administración española a causa de la hospitalización en Logroño, PROVINCIA, del líder del separatista Frente Polisario, Brahim Ghali, hizo que, a través de su embajada en Madrid, este país protestara diplomáticamente e informara de forma veladamente que, luego de tomar nota, tal situación traería consecuencias inmediatas y futuras en la relación entre los dos países.

Justo una semana después, Marruecos dejaba libre varios puestos de control en su frontera con España, específicamente n Ceuta, acción que motivó a que más de 8.000 mil personas, de las cuales una tercera parte eran menores de edad, cruzaran irregularmente esa frontera en señal de advertencia, para indicarle al gobierno español de que no seguiría contando con la cooperación en materia migratoria por parte del gobierno marroquí, de seguir este país prestando colaboración - así fuese social y humanitaria-, a personajes de agrupaciones que pugnan por la escisión de parte del territorio que Rabat considera parte integral de su nación.

En el caso de Turquía, como presenciamos en su momento, Erdogan lo que realmente quería no solo era un mayor financiamiento para una campaña que además le resolvía una importante vulnerabilidad nacional, sino que buscaba algo de connivencia política regional para actuar en determinadas situaciones a lo interno en su propio territorio.

En el caso de Marruecos, que al igual que en el caso turco, con su acción coercitiva del chantaje político de no seguir cooperando en materia migratoria, lo que buscaba además del fin político que mencioné antes, era que España y la UE cedieran ante sus demandas económicas de más ayuda financiera, en dotación y en equipos. Sin embargo, en el caso de sus reivindicaciones en el Sáhara Occidental, por razones históricas, sociales y geopolíticas, creo que las intenciones de la administración de Rabat por lograr un mayor apoyo, no creo que vayan a ser fáciles de conseguir. En cada uno de los hechos migratorios de los cuales hice mención acá, hay ejemplos concisos de cómo las migraciones se utilizan como arma política, y en los casos específicos que estuvimos tratando, como arma de Política Exterior.

En cada uno de los que cité - y en los que también desarrollaré en el artículo siguiente-, siempre fue indispensable una gran escenificación del caos, así como el disponer de un grupo de personas y el recrear las condiciones desfavorables necesarias para que muchas personas estén dispuestas a arriesgar sus vidas para movilizarse y dar un salto a situaciones peligrosas de vulnerabilidad, a cualquier hora y en cualquier momento.

Ya en otro continente, específicamente en Latinoamérica, tenemos varios casos no menos evidentes e importantes, como los de varios países centroamericanos, en referencia a las situaciones con los migrantes de Guatemala y Honduras, o como la situación, ciertamente mucho más compleja y grave, en Sudamérica, con el caso muy particular de Venezuela; situaciones migratorias de las que, por razones de espacio y tiempo, les estaré detallando en el siguiente artículo.


etiquetas: Geopolítica

Gustavo Adolfo Agüero Cruz Autor

El Acucioso

1 COMENTARIOS

  • Gustavo Agüero

    Disculpen, cometieron un error al adjudicar la autoría de este artículo. El mencionado escrito es mío.

    Hace 11 meses

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