Rapa Nui nos lleva a Marte


Rapa Nui nos lleva a Marte

20 Junio, 2021

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Los investigadores creen que el ejemplo de la Isla de Pascua, ubicada en medio de la nada, nos puede servir para nuestros futuros viajes de exploración de otros cuerpos planetarios, y sobrevivir aisladamente hasta colonizarlos: para transferir con éxito conocimientos y habilidades importantes para una población, la clave es vivir en cierto aislamiento.

Un reducido equipo de científicos liderados por los científicos estadounidenses Carl Lipo y Robert DiNapoli (Universidad de Binghamton) estudiaron la vida en aislamiento de los antiguos habitantes de Rapa Nui (Isla de Pascua y de su población), para analizar qué problemas podrían enfrentar los primeros migrantes a Marte y aprender a resolverlos de manera eficiente. Esta isla situada en medio de la nada, a unos 2.300 km del litoral del Chile continental, es uno de los lugares más fascinantes del planeta, sin paisajes excepcionales conserva como mayor valor los moais (unas figuras antropoformas gigantescas de lava volcánica esparcidas por toda su superficie),la forma para su construcción ha dado origen a múltiples teorías, como la que aseguraba la participación de una civilización superior, sin embargo, no son el único misterio de la isla estás esculturas dantescas.

Durante mucho tiempo los investigadores se han preguntado cómo los rapa nui fueron capaces de vivir aislados, probablemente sin contacto con ningún otro grupo humano, desde que se asentaron en Pascua en los siglos XII al XIII hasta la llegada de los europeos en 1722. Un estudio publicado en la revista PLOS One, los investigadores junto con sus colegas Mark Madsen (Departamento de Antropología de la Universidad de Washington), y Terry Hunt (Honors College) y la Escuela de Antropología de la Universidad de Arizona, explicaron cómo las complejas estructuras comunitarias de la isla ayudaron a su población a sobrevivir en aislamiento desde los siglos XII-XIII y hasta los primeros contactos con los europeos que exterminaron a sus habitantes hasta dejar solo 111 individuos y barrieron con gran parte de la cultura indígena (según un comunicado de la Universidad de Binghamton).

Diminutas agrupaciones sociales. Teniendo una forma geográfica de triángulo, la Isla de Pascua es pequeña: aprox. 24 km de largo y un poco más de 11 km de ancho en su punto más grueso. Pero a pesar de ello, Rapa Nui tenía múltiples clanes y pequeñas comunidades que mantenían la separación tanto cultural como física, muestra de ello son los hallazgos arqueológicos que muestran estilísticas en la creación de artefactos en comunidades a solo 500 metros de distancia. El análisis de ADN e isótopos de los restos físicos de los habitantes, así como las variaciones esqueléticas entre comunidades, también muestran que los individuos no se alejaron mucho ni se casaron fuera de su grupo. "Durante todo ese tiempo una vez que la gente llegaba a la isla, eso era todo. No irían a ningún otro lugar y no entraba nadie más... La clave de su solitaria supervivencia se encuentra en sus complejos patrones comunitarios", anunció Carl Lipo.

Estas pequeñas comunidades pueden haber sido un baluarte cultural contra un fenómeno conocido como deriva aleatoria (que explora la aparición de rasgos en una población a lo largo del tiempo y cómo estos rasgos pueden cambiar), que también se aplica a los rasgos culturales, desde palabras y costumbres específicas hasta formas de hacer cerámica. Ciertos rasgos se transmiten a las generaciones futuras; otros no y acaban por desaparecer, también surgen nuevos rasgos, prácticas o modas (decoración de cerámica, formas de hacer puntas de flecha, estilos de ropa o jerga) y también persisten o se desvanecen en el tiempo. «Estas cosas están cambiando potencialmente con el tiempo debido a las diferencias en la forma en que las personas se copian entre sí», señalo Robert DiNapoli. Los cambios en la estética pueden no tener un impacto significativo en la viabilidad de una cultura, otros cambios podrían hacerlo (si una población es lo suficientemente pequeña y aislada, tecnologías importantes y estrategias de supervivencia podrían perderse irrevocablemente). "Digamos que mi papá murió antes de poder enseñarme tecnología importante y él es la única persona que sabía cómo hacerlo... Eso puede tener un impacto negativo en una población pequeña y aislada, donde nunca interactuarán con otro grupo de personas que podría devolverles esas ideas", acotó DiNapoli.Pero en el caso de Rapa Nui no se trataba de cambios genéticos, sino culturales, una de las principales tareas de una población humana pequeña y aislada es transferir con éxito sus conocimientos y habilidades importantes. Si el portador de esas habilidades muere repentinamente sin transmitirlas a la generación siguiente, esta última afrontará serios problemas, hasta llegar a la eventual desaparición de toda la población.

Es importante señalar que existen evidencias de que el aislamiento puede haber llevado a la desaparición de poblaciones en las llamadas ´islas misteriosas´ del Océano Pacífico, "Una hipótesis es que a medida que esos lugares se están volviendo realmente aislados, se vuelve demasiado difícil vivir allí, por la razón que sea", comunico Lipo. De hecho, los investigadores creen que eso es lo que sucedió en Tasmania (donde los indígenas perdieron prácticas como la pesca que practicaban las poblaciones vecinas en Australia continental), si bien estas tecnologías perdidas podrían haber demostrado ser beneficiosas para la supervivencia, desaparecieron porque no había suficientes personas para transmitirlas y no había contacto con personas externas que las podrían haber reintroducido.

La conformación de su población. La demografía (cantidad de personas de una población que intercambia ideas entre sí) es importante para impulsar cambios en los rasgos culturales, pero los autores creen que la estructura de esa población también lo es, "Aunque puede parecer contradictorio, las grandes poblaciones en las que todos interactúan entre sí pueden experimentar una deriva cultural más fuerte... Mientras que, si tienes muchas subpoblaciones pequeñas diferentes, terminas manteniendo más diversidad, porque está secuestrada en estos diferentes subgrupos", aclaro DiNapoli. Las poblaciones tradicionales tienden a ser extremadamente conservadoras y evitan el cambio a menos que haya una buena razón para ello. Después de todo, tomar decisiones equivocadas puede tener consecuencias nefastas, recuerdan los autores: "Realmente quieres aferrarte a algo que funcione... Si decidiste arriesgarte, plantar cultivos al azar en otro lugar y no funciona, se acabó el juego". La Isla de Pascua se ve como un lugar donde las personas tomaron decisiones irracionales que llevaron a su propia desaparición, como talar todos los árboles para construir estatuas gigantes. Los investigadores creen que no sucedió así, y ponen en duda dicha versión.

Haciendo uso de modelos informáticos, Lipo y DiNapoli exploraron el impacto de los patrones espaciales distintivos de la isla en la retención de información cultural. En su modelo, ubicaron comunidades alrededor de los ahu, grandes plataformas que eran un centro de actividades ceremoniales. Luego configuraron las formas en que estas comunidades podrían interactuar potencialmente y qué efecto tendrían estas interacciones en la persistencia de diversos rasgos culturales. Lo que descubrieron es que cuanto mayor es el número de subgrupos con interacción limitada, es más probable que una población retenga información cultural potencialmente beneficiosa, incluso cuando la población total es bastante pequeña: "Según el modelo de simulación, parece que la estructura de la población es muy importante para impulsar y retener los cambios en la diversidad cultural... esto podría potencialmente ser un factor realmente importante para el cambio en la historia de la humanidad en general", afirmaron los científicos.

Lo que se aprendió para vivir en Marte. Las lecciones de la Isla de Pascua pueden ayudar a sobrevivir a los futuros colonos de Marte, sugieren los científicos: "Se convertirán en una Isla de Pascua aislada en medio del espacio".

Los europeos transmitieron enfermedades a los rapa nui, también fueron raptados como esclavos, gran parte del conocimiento cultural de Rapa Nui se perdió, incluida la capacidad de interpretar rongorongo, un sistema de glifos que puede haber registrado información. Pero sobreviven otras tradiciones, incluidas las canciones, los bailes, el arte de cuerdas utilizado en la narración oral, y el propio idioma rapa nui, que todavía lo hablan los isleños en la actualidad. "Ciertamente se perdió mucho, pero tenían estos mecanismos para valorar las tradiciones orales y poder transmitirlas... Es una supervivencia asombrosa a pesar de las increíbles probabilidades. Se ha escrito mucho sobre el lado negativo y creo que aún no hemos comenzado a apreciar el ingenio de la gente de allí". Creen que el ejemplo de la Isla de Pascua nos puede servir para nuestros futuros viajes de exploración de otros cuerpos planetarios, imaginando otro intrépido grupo de exploradores, partiendo en sus naves hacia una nueva colonia, a millones de kilómetros de la Tierra. En Marte, estos futuros colonos estarían profundamente aislados. Tendrían que resolver sus propios problemas y asegurar su propia supervivencia, incluida la preservación de los conocimientos y tecnologías necesarios: "Se convierten en esta isla de Pascua aislada en el medio del espacio... ¿qué estructura en Marte necesitarían para mantener la información al máximo en esa comunidad?... La gente de Rapa Nui puede tener algo que enseñar a los futuros colonos marcianos", concluye el estudio científico.


etiquetas: Curiosidades

Luis Aguero Autor

Exhaustivo

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